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8.10.2016

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Intervención de Eva Díaz Tezanos en el Comité Regional


Buenos días compañeras y compañeros.Estamos ante un Comité Regional marcado por los  momentos de enorme dificultad por los que está atravesando nuestro partido. Estamos ante una de las crisis más graves de nuestra dilatada historia. Y para afrontarla es conveniente guiarse por algunos de los valores más sólidos de nuestra organización: lealtad, coherencia, responsabilidad, y también, como no¡ la discreción y la fraternidad entre todos nosotros. Os puedo decir, que son estos valores los que han dirigido la actuación de la Dirección regional, de los miembros de Cantabria en el Comité Federal y la mía como Secretaria General, durante los acontecimientos vividos en los últimos días, en las últimas semanas. Creo que necesitamos en estos momentos, mucho diálogo, sensatez y una reflexión serena. Es lo que creo exigen de nosotros en primer lugar, los militantes, pero también, nuestros votantes y la ciudadanía en general. Y para lo que hoy estamos aquí.Una cuestión ha estado presente durante todo este tiempo en nuestro trabajo y en el mío en particular: no contribuir, mediante posicionamientos y/o declaraciones públicas, a la espiral de lucha cainita a la que parecía abocado nuestro partido. Nunca he sido partidaria de dirimir en público nuestras diferencias porque siempre nos ha debilitado. Pero en esta ocasión nos ha colocado al borde del abismo, y esto es algo que no se merecen los hombres y mujeres de nuestro partido.Todo lo contrario, he reunido a la Dirección del partido, a la CER, en la cual, todo el mundo ha hablado, ha tenido la posibilidad de opinar sin callarse nada y hemos expresado una posición política colectiva, y unánime,  apelando a la sensatez, la templanza y la concordia como mejor forma de abordar la solución de nuestra dificultades, huyendo de la tentación fácil de decir lo primero que se nos viniera a la cabeza cada vez que un medio de comunicación nos interpelaba. Mirad, compañeras y compañeros, mantener unido al partido, mantener la unidad de la organización en un tiempo tan convulso es un objetivo que, siendo importante siempre, lo es muchísimo más en estos momentos. Y quiero manifestar aquí, en este punto, el reconocimiento al comportamiento de la mayoría de nuestros cuadros, militantes y simpatizantes, que no se han dejado llevar por esa tentación. No os quepa duda que esta actitud colectiva del Partido en Cantabria ha tenido y tiene una gran fuerza política como luego tendré ocasión de mostraros. El partido en Cantabria y nuestros (vuestros) representantes en el Comité Federal hemos mantenido una posición leal, coherente y responsable. Yo misma he seguido siendo miembro (vocal) de la  Ejecutiva Federal hasta que el Secretario General presentó su dimisión. Durante estos días pasados muchas voces se han levantado defendiendo al Secretario General, por cierto, algunas externas al partido, muy interesadas (diría más, solo interesadas) en quedarse con nuestros votos. Yo creo que sin algarabías, estando donde tenía que estar, en su Ejecutiva hasta el final, es como se defiende a un Secretario General. Y lo he hecho no por una fidelidad ciega, si no porque creo que la coherencia y la lealtad son valores que nos han fortalecido, nos fortalecen y nos fortalecerán siempre como organización. Todos sabéis lo que ha pasado durante la última semana y especialmente durante el tristísimo sábado pasado. El relato de lo que ha sucedido lo sabéis todos vosotros porque ha sido seguido por todos los medios de comunicación, radiado y televisado profusamente.Como sabéis, una vez que el Secretario General perdió la votación a la que sometió su posición política, el Comité Federal tuvo que recomponer la dirección mediante la constitución de una Comisión Gestora. Nuestra actitud, mi actitud en esos momentos estuvo regida por los mismos valores que os he mencionado al inicio de esta intervención: lealtad, coherencia y responsabilidad. Por ello, manifesté nuestra disposición a participar en la Comisión Gestora si se nos requería en estas circunstancias tan difíciles para el partido. Formamos parte de una historia que tiene sus códigos y señas de identidad. No podemos dejar al partido sin dirección, no sentirnos involucrados cuando se nos pide participar de la misma y, muchísimo menos, contribuir al cainismo entre nosotros y provocar la ruptura del partido. Cantabria, junto con el resto de Federaciones mostró su disposición a estar en la Gestora y fue propuesta precisamente porque la nuestra es una federación que al día de hoy está fuera de cualquier tipo de controversia descalificadora en su interior. Ya veis, como los valores que han conducido nuestra actitud tienen un enorme peso político. Y quiero que compartáis conmigo la enorme importancia que tiene ser miembros en estos momentos del máximo órgano de dirección del PSOE, en la figura de Ricardo Cortés (nuestro compañero y miembro de la CER). Vamos a tener la oportunidad, a través de él, de aportar nuestra experiencia, capacidad y forma de hacer colectiva en estos momentos tan complicados para nuestro partido y, con ello, para una parte muy importante de la ciudadanía que está indefensa frente a los embates de las políticas del PP, de las políticas de la derecha. La presencia de Ricardo aportará sensatez, reflexión y ponderación a la hora de tomar decisiones que no van a ser fáciles.Compañeros, quisiera trasladaros dos cuestiones que considero importantes, a la hora de realizar nuestro debate.La primera es que el PSOE no está sólo en esta crisis. Por un lado, es una crisis que afecta al conjunto de la socialdemocracia en toda Europa. Cada país es distinto pero creo que la socialdemocracia ha resuelto bien, en Europa y en España los retos históricos de la segunda mitad del siglo XX: el estado de bienestar, las pensiones, la educación universal, la sanidad gratuita, la modernización del tejido productivo del país, el avance en derechos sociales que han venido para quedarse. Pero quizá no estamos afrontando adecuadamente los retos más importantes del inicio del siglo XXI que preocupan y afectan a millones de ciudadanos, a millones de votantes: las desigualdades económicas, como consecuencia del reparto de la crisis, la migración masiva, los efectos de la globalización sobre el estado del bienestar. A la socialdemocracia nos urge encontrar políticas coherentes en estos temas, que únicamente tienen solución, como mínimo, a nivel europeo.  Y debemos de reconocer que el debate sobre Europa no forma parte habitual de nuestras deliberaciones cuando es en estos momentos, a mi juicio, un debate central. Con toda rotundidad quiero salir al paso frente a aquellos que sitúan a Europa como la responsable principal de los problemas de nuestros ciudadanos. Lo que hay que criticar es una forma de entender Europa, básicamente protagonizada por la derecha continental. El Proyecto Europeo necesita una revitalización y es en ese horizonte donde la socialdemocracia puede y debe de reencontrar el nexo con la mayoría de la población.  Pero el PSOE tampoco está sólo en la crisis en España. Nuestra situación está tapando las circunstancias que envuelven y por las que atraviesan  otras formaciones políticas y en conjunto  la política española. Así el PP, que ha comenzado ya su Vía Crucis judicial atravesado como está por una corrupción sistémica. Que nadie se olvide que el PP ha sido catalogado por un Tribunal de la Audiencia Nacional como una "organización criminal cuyo fin es delinquir" y está presente, como imputado, en los juicios que ahora comienzan. En estas circunstancias, el PP ha tenido que ocultar sus siglas para poder alcanzar la mayoría absoluta en Galicia, así como su candidato ha huido como de la peste del Presidente en funciones. El PP no está en condiciones ni políticas, ni morales, ni éticas de exigir nada a ninguna de las restantes fuerzas políticas, sino todo lo contrario. Podemos tuvo que ocultarse detrás de "En Marea" en Galicia para ocultar su nimiedad y no convertirse en una fuerza irrelevante. Ha perdido 130.000 votos en el País Vasco en muy pocos meses. Y de igual forma está en un debate sobre su futuro, no exento de tensiones, personificado por sus dos máximos representantes, Iglesias y Errejón. Todo parece indicar que al final se van a decantar por algo tan moderno como el anguitismo. Por cierto, de los dirigentes de Podemos en Cantabria, no sabemos qué piensan, si es que lo hacen de forma autónoma y no teledirigidos por otros partidos. Con respecto a Podemos, quiero hacer  alguna consideración adicional. Se les llena la boca hablando de nueva forma de hacer política, de ética, de regeneración, de trasparencia. Y yo me pregunto ¿Qué tipo de ética política es aquella que condiciona el cumplimiento de unos pactos en determinadas comunidades a la posición política del PSOE respecto de la gobernabilidad? Mirad, esto tiene un nombre, se llama chantaje y forma parte no sé si de la vieja política pero desde luego sí de la peor política. Ni que decir tiene que semejante estrategia de chantaje (o mejor llamarlo pinza), lo único que provocaría es otorgarle más poder a la derecha, incrementar las posibilidades de poner en marcha más políticas conservadoras a lo largo de todo el país, es decir perjudicar a la mayoría de la población. Centrándonos en Cantabria, ¿Cómo se puede condicionar la postura sobre el presupuesto de Cantabria haciendo chantaje con la presencia de un alto cargo  en tareas de gestión de una empresa pública como Sodercan?. ¿Cómo pueden tachar de corrupto a una persona que no tiene ninguna denuncia en ningún juzgado?. ¿Donde están los valores básicos de la democracia, entre ellos la separación de poderes que le concede solo al poder judicial la capacidad para dictar sentencias? Ellos han decidido juzgar y condenar a una persona, poniendo de manifiesto un planteamiento totalmente antidemocrático. Lo irónico de esta cuestión es que justifican esta posición en nombre de la trasparencia y dicen no a un presupuesto que no conocen.  Bueno, creo que a estas alturas, tengo la firme convicción de que en esta cuestión los portavoces de Podemos no son más que marionetas movidas por hilos que algún día conoceremos. Por último, y hay que decirlo alto, claro y con contundencia, que si España no tiene hoy un presidente de gobierno socialista la culpa es de Podemos (eso lo llevaran siempre en su mochila política) que antepuso su objetivo estratégico, aniquilar al PSOE como alternativa de gobierno, a los intereses de "la gente" como ellos dicen. Podemos nunca ha querido pactar con el PSOE sino destruirlo, acabar con nuestro partido. Es verdad que esa posición y su papel subalterno a la derecha en Cantabria les ha costado, de momento, 18.000 votos. Por algo se empieza. Y Ciudadanos, el otro partido emergente, simplemente no ha entrado ni en el Parlamento gallego ni en el vasco. Estrepitoso fracaso que sólo nuestra situación les ha permitido no tener que explicar apenas nada a la opinión pública española. Mientras tanto la situación política de Cataluña lejos de reorientarse, camina hacia el abismo. Los partidos nacionalistas se han convertido en separatistas y propugnan claramente la secesión. No parece que en estos momentos sean una compañía que permita abordar el problema de la  gobernabilidad de España.La otra cuestión importante, que quiero destacar, es la siguiente: nuestros problemas no son de ahora, no son imputables en su totalidad, ni mucho menos,  a la dirección anterior. Vienen de lejos en el tiempo y es necesario que seamos conscientes de ello a la hora de concretar nuestras posiciones políticas y el marco del debate necesario para alcanzarlas. Es verdad que la derecha política y mediática rápidamente puso nombres y apellidos a una crisis económica que en el año 2008 se desarrolló a escala planetaria. En España la crisis económica tenía un culpable y un nombre: Zapatero. Una vez perdimos el gobierno en 2011, las responsabilidades se diluyeron, y eso con el gobierno del PP más reaccionario. El problema a partir de entonces eran "los políticos", así en general sin nombres y apellidos. Lo cual nos hacía aparecer a nosotros como coparticipes de los desmanes de las políticas del PP,  de los cuales nosotros no éramos responsables. Después y desde la llegada a la Secretaria General del Partido de Pedro Sánchez, una vez más, encontraron un nuevo culpable. Siempre presentando al Partido Socialista  como un problema y nunca como solución.El corolario es que desde las elecciones de diciembre pasado  la situación de bloqueo político de España vuelve a tener nombres y apellidos: El PSOE y Pedro Sánchez. Y eso lo dice Rajoy, un presidente en funciones que rechazó la propuesta del Jefe del Estado para presentarse a la investidura, en un ejercicio de irresponsabilidad desconocido en la democracia española.  Y esto, compañeros y compañeras, lo tenemos que repetir, porque algunos quieren que lo olvidemos.Por cierto, que algunos, que ahora vitorean a Pedro Sánchez desde fuera del partido, tuvieron la ocasión de votarle en el Congreso de los Diputados  para ser Presidente del Gobierno de España y otro que ahora ha querido venderse como su máximo apoyo, le podían haber apoyado con más fuerza cuando esa posibilidad real existió. Creo que es  demasiado evidente que esos amores de ahora no buscan otra cosa que los votos que ellos consideran ya que no pertenecen al PSOE. Y ante esto, quiero decir dos cosas. La primera, que  los votos son de los ciudadanos y es tarea de los partidos políticos (nuestra tarea) ganarnos su confianza cada día. A ello dedicaremos nuestro trabajo en el futuro inmediato. Y la segunda, que los Secretarios Generales del PSOE y su legado, son patrimonio del PSOE. Lo podemos compartir con los ciudadanos pero en modo alguno regalarlo o permitir que nos lo usurpen otros adversarios políticos.Os decía antes, que nuestros problemas en términos electorales, que después siempre tienen consecuencias orgánicas, no son solo  de ahora. Desde el año 2011, hemos perdido, en las distintas elecciones generales, cerca de 6 millones de votos lo que representa el 52% de los 11,2 millones que obtuvimos entonces. Pero más allá de los números es importante analizar algunos aspectos cualitativos de los mismos. Tenemos un problema de conexión con las capas más avanzadas de nuestra sociedad.  En las ciudades de más de 50.000 habitantes el PSOE es la tercera fuerza política. En Barcelona o Bilbao somos la cuarta. Según el CIS solo competimos con el PP entre los ciudadanos que tienen los primeros años de educación secundaria. En cambio entre los que tienen estudios universitarios somos la cuarta fuerza. Por clases sociales, el PSOE solo obtiene apoyo mayoritario entre los obreros, mientras que entre las clases medias nos situamos en tercera o cuarta posición. Esto no siempre fue así. En los años 80 y en las victorias de Zapatero las clases medias depositaron su confianza mayoritariamente en el PSOE. Por eso gobernamos y transformamos el país en beneficio de la mayoría y en especial de los sectores más desamparados por el sistema.Todos estos indicadores apuntan a que nuestro Partido, el PSOE ha perdido el apoyo de los sectores más avanzados de la sociedad. Las grandes ciudades, las clases medias, las personas con estudios superiores suelen ser muy representativas de la modernidad.Estos son los desafíos que tenemos por delante. Abordar la reformulación de la socialdemocracia europea en el siglo XXI y volver a conectar en España con los grupos sociales para los que sí fuimos un referente en el pasado (en un pasado no tan lejano).La trascendencia y la necesidad de esta reflexión requiere tiempo, un partido más sosegado que el actual, valentía para quitarnos prejuicios, pues necesitamos medidas audaces, e inteligencia colectiva para no pegarnos tiros en el pie a nosotros mismos en la toma de decisiones. Una cuestión quiero dejar muy clara en este punto: siempre a lo largo de su historia y ahora también el PSOE ha tomado sus decisiones desde el ejercicio responsable de su autonomía política. Expandir un espacio político para desarrollar un proyecto socialdemócrata ha sido y será nuestro objetivo. Porque entendemos que eso es lo mejor para los intereses de la mayoría de la población. Nunca hemos tenido, ni tendremos un proyecto subalterno a los intereses económicos más inconfesables o a otras formaciones políticas. Lo que si somos y seremos es un partido responsable, de gobierno y de mayorías. Siempre hemos aspirado a representar a esa mayoría para, desde los gobiernos, mejorar las condiciones de vida a los ciudadanos. Es decir nunca hemos sido y no seremos meros espectadores y/o comentaristas de situaciones políticas. Las meras opiniones no tienen coste alguno, sobremanera si quien las formula no tiene la responsabilidad de ponerlas en práctica. Así analizado, quien se dedica a pontificar desde las Tv´s y otros medios de comunicación, sobre aspectos sobre los que no tiene ninguna responsabilidad, puede llegar a ser un irresponsable. Nosotros sabemos, por el contrario, que en política  las decisiones tienen sus costes y sus beneficios y que la distinción entre las fuerzas políticas reside en cómo se produce el reparto de los mismos entre los ciudadanos como consecuencia de las políticas que cada uno desarrolla. En nuestro caso buscamos la igualdad frente al incremento de la desigualdad que provocan las políticas de la derecha.Compañeras y compañeros, en estos momentos difíciles os pido que nos demos un voto de confianza a nosotros mismos, que seamos  leales al partido, que reconozcamos las tareas y las competencias de los órganos de dirección, que ejerzamos nuestros trabajos desde la responsabilidad y la coherencia con nuestros valores y principios básicos. Nuestra responsabilidad como dirigentes, elegidos por la militancia, es indelegable. Tenemos ante nosotros la responsabilidad de alcanzar un objetivo muy noble y muy importante para nuestro partido y para el país: Unir a la militancia y a nuestros votantes en el deseo de contribuir a definir el PSOE del futuro. Hagamos, en definitiva, del PSC-PSOE un actor principal en este tiempo histórico que nos toca vivir en el conjunto del partido. No dilapidemos el capital político que entre todos hemos acumulado, que es mucho. Debatamos, discutamos sí, pero con responsabilidad, coherencia y lealtad.En el horizonte temporal más próximo tenemos que afrontar el debate sobre la gobernabilidad de España. No es un debate fácil, y menos llegados a este punto, porque sea cual sea la decisión que tomemos no estará exenta de riesgos. Pero sí creo que podremos alcanzar el máximo consenso dentro del partido y con nuestros votantes si lo hacemos desde unas determinadas coordenadas y si no sobrepasamos determinados límites. Las coordenadas: • El máximo respeto entre nosotros. Entendiendo que todas la posiciones, sean cual sean estas, pretenden nuestro bien colectivo.• Discreción. Hagamos el debate en el partido. Tenemos cauces suficientes. No se lo pongamos fácil a nuestros adversarios políticos. • Es un debate que debemos de realizar sin apriorismos y desde nuestra autonomía política. Huyamos del ruido externo, interesado, que tanto perturba.• Debemos de tener en cuenta el contexto político, que es muy dinámico y cambiante.• Nos ha de mover el interés general del país.• Pero también, debemos decidir lo que creamos más beneficioso para nuestro partido. Y los límites, son fundamentalmente dos:El PSOE no se va a doblegar ante nadie, porque jamás lo hemos hecho a lo largo de nuestros 137 años de historia.Y el PSOE no va a hipotecar su futuro, con decisiones que perjudiquen  a los más necesitados y que no salvaguarden la cohesión territorial. Por tanto, actuemos racionalmente y con inteligencia colectiva.Compañeros y compañeras, he querido en esta intervención hacer una reflexión sobre el contexto político en el que estamos, sobre los retos que tenemos por delante y sobre las decisiones que hemos de tomar para afrontarlos.Éste es el marco del debate y es en éste Comité Regional, el máximo órgano del partido, en el que tenemos y debemos expresar nuestras reflexiones y opiniones, como espera nuestra militancia.Vuestra es la palabra.

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